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Lo diabético

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Lo diabético, lo meloso, lo goloso, ha de ser un elemento esencial de todos los casos correlativos contorno caliginosos complementaros congruos coordinados cariñosos, de equilibrio dinámico dialéctico difuso dialógico diplomático diabético. Y, lo de diabético, deviene de la sacarosa, de lo melifluo, de lo goloso, de lo cariñoso, del azúcar, del papelón, que sobreviene del carácter discernitivo del dulce trecho estrecho arrecho derecho duradero del dicho y del hecho, del hecho y del Derecho. Heráclito lo planteaba, que la naturaleza entiéndese con los contrarios dialécticos difusos, y el entendimiento es, a mas y a más, de lo dialógico, de lo diplomático, ha de ser melifluo, diabético, dulce, y, a mas y a más, más moscas se cazan con miel que con vinagre. Y, los pulperos mal encarados lo han sabido de siglos, y, todavía, aun y aún, guindan y cuelgan del techo de su negocio, rollos de serpentinas melifluos señuelos, en caramela cacería certera cariñosa de moscas. Y, Heráclito, lo sabía. Y, Heráclito, hablaba de las sucesiones armónicas simultáneas contradictorias, y, lo de armónico, lo de la armonía, ha de ser, a mas y más, del diálogo, ha de ser de la golosina y delicadeza dulce delicia. No me amarguen la golosina, decía Heráclito, y, esto de Heráclito, y porque, lo bañaban en un gran tambora rellena de mierda, y, a mas y a más, era la dulzura que su piel necesitaba para atacar con escatológica caca la hiperhidrosis, y, las moscas golosas familiares por millares y por millares, en un solo y sólo zumbido, de un canto hermanado de Antonio Machado, de las inevitables golosas, sobre Heráclito, en inequívoca voz escatológica, y que, decían cantarina, y que no, a la creolina: ¡La mierda es divina! ¡La mierda es divina!…, en tanto que, Heráclito, hablaba del equilibrio dinámico dialectico difuso dialógico diabético en el cleuasmo quiasmo río efesoíta, del descendemos y del no descendemos, del somos y del no somos, y el fluvial efluvio difuminado, continente que contiene todos los contenidos de los casos límite contradictorios caliginosos cariñosos. Y, en Heráclito, ha de apoyarse el Derecho Romano, cuando planteaba que todo el Derecho lo creo el consentimiento, y, el consentimiento es diálogo diabético es lo dialógico y es lo goloso delicioso de Heráclito. Y, que todo el Derecho lo constituyó el compromiso, y, el compromiso es dialógico diabético. Que todo el Derecho lo confirmó lo consuetudinario meloso, esto es la costumbre sobre la base de una sostenida servidumbre dialógica diabética. El Derecho Romano, conocimiento de lo humano y el conocimiento de lo divino, la ciencia de lo justo y la ciencia de lo injusto, en el cleuasmo quiasmo río heraclitoiano, casos correlativos contorno contradictorios caliginosos, de equilibrio dinámico dialéctico difuso diabético de la filosofía maleoiana profunda de las 4E, del entendimiento y delo estético ético espiritual, en que ha de estar, Maleo, y que no ha de faltarle jamás de los jamases en la mesa el terrón el papelón el ron, en el efluvio río de melaza efesoíta relleno con hilos de caramelo de Serenata Guayanesa.

Con digresión y sin digresión, lo diabético, lo meloso, lo goloso ha de ser un elemento esencial de todos los casos correlativos contorno caliginosos complementaros congruos coordinados cariñosos, de equilibrio dinámico dialéctico difuso dialógico diabético. Asina ha de ser la nueva diplomacia seglar de este siglo veintiuno. Una diplomacia meliflua de pulpero, que es mas y más valiosa que el estar enterrando a los muertos en pestíferas comunes fosas, como ocurrió en Venezuela con el famoso histórico caracazo. Y, como ha ocurrido y ocurre en Libia, en Afganistán, en Irak, en Siria, y, porque los perros de la guerra gringa güevona, que no de bombones y que sí con bombonas de bombas, que prefieren la amargura que la dulzura, y porque, no han querido y han desconocido lo dialógico lo diplomático y lo diabético como elementos esenciales de todos los casos correlativos contorno caliginosos complementarios congruos coordinados cariñosos, de equilibrio dinámico dialéctico difuso dialógico diplomático diabético. Y porque, al final, dejaran el extremismo y a sentarse en un mismo banquillo, con el mismo fondillo fundillo, al través del entendimiento del membrillo del profundo maleoiano abismo, pero bueno, asina es esta natura y persona, la del siglo mortífero, la del hombrecillo gringo, del desequilibrio ecológico ambiental armónico musical, del siglo mortífero anti ético anti estético anti bondad y anti afabilidad a lo plácido dulce melifluo diabético.

Con divagancia y sin divagancia, lo diabético, lo meloso, lo goloso ha de ser un elemento esencial de todos los casos correlativos contorno caliginosos complementaros congruos coordinados cariñosos, de equilibrio dinámico dialéctico difuso dialógico diplomático diabético. Asina ha de ser la nueva diplomacia diabética, seglar de este siglo veintiuno. Asina, meliflua melosa melcocha, las moscas no pueden estar equivocadas, y porque, ergo vergo, por qué el hombre se equivoca tanto, y cuando tiene la mierda en el cuello, es cuando recurre al equilibrio dinámico dialéctico difuso dialógico diplomático diabético, para el entendimiento encuentro dentro, entre las moscas melosas y las moscas mortíferas, para solventar el equívoco planteamiento aristotélico, nugatorio del tercio excluso y el tercio incluso de Maleo. Aristóteles, el aprovechado por Santo Tomás de Aquino. Aristóteles el explotado por el imperio gringo, el de estás conmigo o estás con mi enemigo, en que ocurriera el derrumbe de las Torres Gemelas Neoyorquinas, el 11/09/2001. El imperio gringo de la política de lo exclusivo contra el socialismo de lo melifluo. Sí, aquí, endenantes, ha de haber multilateralismo. Y, endespués, y al final, aquí, ha haber capitalismo y socialismo, de palabras pareadas paradójicas, la lucha y la unidad de contrarios, en el fluido cleuasmo quiasmo río heraclitoiano de los casos correlativos contorno contradictorio caliginoso cariñoso, en que han de estar el capitalismo anti humano y el socialismo humanitario, el imperio yanqui-viejo mundo y el imperio chino-ruso, en equilibrio dinámico dialéctico difuso dialógico diplomático diabético, y porque ha de venir natura y persona sin calentamiento global y sin cambio climático, la verdadera luna diabética de miel, que las moscas ya la alcanzaron, porque y, mucho antes que en el tambor de Heráclito melifluo diabético de miel para la piel y de mierda para las moscas negras, y porque natura y persona, hogaño y ahora, es cuando recibe el zumbido de las moscas diabéticas de pulperías y de bodegas.

Si lo diabético, lo meloso, lo goloso ha de ser un elemento esencial de todos los casos correlativos contorno caliginosos complementaros congruos coordinados cariñosos. Entonces sea dicho que ha de haber equilibrio dinámico dialéctico difuso dialógico diplomático diabético. Ergo vergo sea dicho que la diplomacia diabética ha de ser la nueva diplomacia diabética, seglar de este siglo veintiuno. Ergo vergo sea dicho que la diplomacia diabética meliflua melosa melcocha de las moscas no pueden equivocarse en lo adelante. Ergo vergo sea dicho que el equilibrio dinámico dialéctico difuso dialógico diplomático diabético ha de ser recurrente para el entendimiento encuentro dentro, entre las moscas melosas y las moscas mortíferas. Ergo vergo sea dicho que el equilibrio dinámico dialéctico difuso dialógico diplomático diabético ha de solventar el equívoco planteamiento aristotélico, de arrumbado ninguneo del tercio excluso y el tercio incluso de Maleo. Ergo vergo sea dicho que el equilibrio dinámico dialéctico difuso dialógico diplomático diabético no será aprovechado por el imperio gringo desalmado, como aprovechóse de Aristóteles, el aprovechado Santo Tomás de Aquino, que metió a la Iglesia Católica en tremendo peo. Como aprovechóse de Aristóteles, el aprovechado imperio gringo, el de estás conmigo o estás con mi enemigo exclusivo aristotélico, contra la golosa diplomacia meliflua diabética de Maleo.