Economía

Mochila con millones de euros destapa una de las mayores redes de falsificación de billetes de Europa

Bancamiga

La prisión de Picassent (Valencia), lejos de servir para la reinserción de Tomás M. J., fue un acicate para su actividad delictiva. Allí, según consta en su auto de detención, este impresor con conocimiento de artes gráficas, y Alberto T., otro de los arrestados en 2009, coincidieron con José G. S., con antecedentes por falsificación de moneda, y Gabriel J. C, un experto en artes gráficas e informática. Los cuatro están acusados de componer un nuevo grupo criminal, ya en libertad, dedicado de nuevo a falsificar billetes, mejorados, junto a dos personas más

Contenido Exclusivo

La nota a la que intentas acceder es exclusiva para suscriptores Suscribirme Conocé nuestros planes

y disfrutá de El País sin límites.

Ingresar Si ya sos suscriptor podés

ingresar con tu usuario y contraseña.

Una mochila descuidada en Cervelló ( Barcelona ) con 4,5 millones de euros falsos en billetes de 500 euros fue el inicio del fin de Tomás M. J.. Su hallazgo, el análisis del papel moneda y las huellas en algunos de ellos llevó a los Mossos d’Esquadra hasta el experimentado impresor, con antecedentes por los mismos motivos. En una operación conjunta con la Policía Nacional, lo detuvieron el miércoles en Altea (Alicante) junto a cinco personas más y desarticularon una de las mayores redes de falsificadores de billetes de Europa , según fuentes policiales. El hombre ya había cumplido pena de prisión en 2009 por la fabricación de un alijo de billetes falsos nunca visto: ocho millones de euros en billetes de 500.

Los agentes llevaron a cabo varios registros, entre ellos una nave industrial en La Nucia ( Alicante ). Allí encontraron diversas máquinas industriales, con una enorme capacidad para la fabricación de billetes falsos. La policía sostiene que durante la pandemia, el grupo se vio obligado a parar su actividad. La covid obligó al cierre de fronteras con China, donde compraban el papel para las falsificaciones. En la actualidad, los Mossos sospechan que el grupo buscaba financiación para viajar directamente al país asiático. También estudiaban la posibilidad de trasladar su negocio a Brasil, donde fabricar euros, dólares y reales brasileños.

La policía catalana encontró la mochila el 14 de agosto de 2021. Cargaba 4.350.000 euros falsos en billetes de 500 y estaba escondida en una zona boscosa de Cervelló. Al comprobar los billetes, vieron que eran una versión mejorada de otros billetes falsificados intervenidos más de una década antes, en 2009, en una fábrica en Real de Gandia ( Valencia ). El análisis de las huellas halladas en tres de los billetes permitió identificar a Tomás M. J., y el resto de los implicados. Todos ellos tenían además antecedentes por falsificación o habían sido reconocidos fotográficamente y con acceso a los billetes. Este viernes, los detenidos prestarán declaración ante el juzgado de instrucción número 4 de Sant Feliu de Llobregat, aunque Francisco González, letrado de Tomás M. J., considera que el juzgado competente es la Audiencia Nacional y así tiene previsto plantearlo.

La prisión de Picassent (Valencia), lejos de servir para la reinserción de Tomás M. J., fue un acicate para su actividad delictiva. Allí, según consta en su auto de detención, este impresor con conocimiento de artes gráficas, y Alberto T., otro de los arrestados en 2009, coincidieron con José G. S., con antecedentes por falsificación de moneda, y Gabriel J. C, un experto en artes gráficas e informática. Los cuatro están acusados de componer un nuevo grupo criminal, ya en libertad, dedicado de nuevo a falsificar billetes, mejorados, junto a dos personas más.

Una de ellos es Roger J. T., que vivía muy cerca del lugar donde los Mossos encontraron la mochila. La policía catalana comprobó que había pagado con algunos de esos billetes falsos, usando una identidad falsa. También descubrió que es el administrador de una empresa de tintorería, por lo que dedujeron que tenía conocimientos del uso de planchas industriales y otros mecanismos necesarios para la falsificación de billetes , que requieren parches holográficos que se adhieren mediante técnicas de termo impresión. El último implicado, Marenglen X., fue detenido en Barcelona por enviar a Albania un paquete con 10.000 euros falsos en billetes de 500, de la misma partida hallada en Cervelló.

Los billetes intervenidos son de una altísima calidad, hasta el punto que algunos cajeros los aceptaban como buenos, indican fuentes policiales. En los registros de las naves industriales, los agentes encontraron más papel moneda falso, indican esas mismas fuentes, que aseguran que la cantidad de billetes total introducida en el mercado es más elevada. Para poder dar salida a los billetes, la policía no descarta que los pudiesen vender a terceros por un valor menor al falsamente atribuido, pero también consideran que algunos de ellos se usaron en establecimientos con capacidad suficiente para manejar billetes de ese valor, como grandes superficies.

Los agentes, por orden del juzgado de instrucción número 4 de Sant Feliu de Llobregat, llevaron a cabo ocho registros en Altea, Xirivella, Sagunto, Cervelló, Sant Cugat del Vallès y La Nucia. Además de los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional, en la operación participaron miembros de Europol.